It’s not a personal choice

Gorila descansando 2

¿Realmente el ser humano es omnívoro? (2/3)

CONTINUAMOS CON LAS CARACTERÍSTICAS FISIOLÓGICAS HUMANAS

En la entrada anterior vimos:

  1. Qué significa ser omnívoro (definiciones, ejemplos…)
  2. Tipos de omnívoros en la naturaleza
  3. Las primeras tres características fisiológicas que podrían definir el tipo de alimentación 

Sigamos ahora con estas características fisiológicas:

4.Dentición

Es habitual ver carnívoros que tienen caninos muy desarrollados, muelas que cortan y unos incisivos reducidos. También es habitual ver herbívoros con muelas planas, incisivos fuertes y caninos que casi ni se ven.

Pero hay excepciones. Por ejemplo, el pulgón es herbívoro y no tiene muelas. Centrémonos entonces en los mamíferos, grupo al que pertenecemos.

Pues tampoco se cumple esta regla, ya que animales herbívoros como un oso panda o un zorro volador (un tipo de murciélago gigante) tienen unos caninos bastante desarrollados. En concreto, el zorro volador es frugívoro y su dieta se compone de frutas, semillas y tallos de plantas jóvenes.

Otro ejemplo que rompe esta regla es la ballena azul (el animal más grande del planeta), un mamífero que no tiene dientes y se alimenta casi exclusivamente de animales (el llamado krill).

A pesar de todo, sí se suele cumplir la regla que relaciona la dentición con el tipo de dentición. Pero, como hemos visto, hay excepciones y no se puede afirmar al 100% que la dentición defina la dieta.

Además de esto, nuestra dentadura es muy peculiar y característica y se parece a la de nuestros parientes más cercanos, los primates, entre los cuales está el chimpancé (omnívoro) o el gorila (herbívoro). Se ha visto que, genéticamente, estamos más cerca del gorila que del cimpancé, pero esto tampoco tendría por qué definir la alimentación ideal para la especie humana.

Para acabar este apartado me gustaría decir que no tenemos la dentición de un herbívoro típico ni de un carnívoro típico. De todos modos, sí podemos decir de cuál de las dos está más cerca y es, evidentemente, de la de un herbívoro frugívoro.

5. Sudor a través de la piel

Erróneamente hay ciertas personas que dicen que, como otros herbívoros, sudamos a través de la piel. Como si ese argumento fuese concluyente.

No hay que caer en estas trampas porque sudar, sudamos a través de los poros de la piel, pero del mismo modo que todos los primates, y no todos son herbívoros. 

También sudan por los poros de la piel que no tienen plumas, las aves, tanto herbívoras (ejemplos: perdíz, tucán) como carnívoras (ejemplos: águilas, buitres). Las aves sudan igual que los mamíferos pero en menor cantidad porque sus pulmones están conectados a los llamados sacos aéreos y son más eficientes internamente a la hora de eliminar vapor con la respiración y tardan más tiempo en comenzar a sudar.

Así que este argumento no sirve para definir si somos herbívoros u omnívoros.

6. Enzimas

Las enzimas son proteínas que tienen la función de acelerar reacciones bioquímicas en seres vivos. Sin las enzimas no sería posible la vida tal como la conocemos, así de contundente y cierto.

Centrándonos en la saliva nos encontramos con una enzima que se encuentra en gran cantidad en los animales herbívoros (y en el ser humano): la amilasa.

La amilasa se encarga de digerir el almidón (un componente predominante en plantas y esencial para nuestros requerimientos energéticos). El almidón nos proporciona, una vez digerido, moléculas de glucosa que nuestras células usarán para obtener energía. No olvidemos que los carbohidratos son nuestra principal fuente de energía (como muchos herbívoros y a diferencia, otra vez, de los carnívoros y muchos omnívoros).

Los carnívoros no tienen amilasa.

De todos modos, omnívoros como los perros también tienen amilasa en su boca (aunque mucha menos) pero con esto ya vemos que tener o no amilasa no define que seamos herbívoros u omnívoros. Nos diferencia de carnívoros estrictos, pero no de omnívoros.

7. Producción de vitamina C

La vitamina C es indispensable para el ser humano. Indispensable. Y sólo la obtenemos en cantidad suficiente en los vegetales. Y no solo en cantidad, además es muy biodisponible, lo que quieres decir que la absorbemos perfectamente. Vamos, que es como si la hubiesen creado para la especie humana.

La falta de vitamina C provoca cansancio, debilidad, encías inflamadas y sangrantes, hemorragias en la piel, paredes frágiles de capilares sanguíneos (pueden haber hemorragias internas), cicatrización tardía de las heridas y anemia.

Una persona con estas características tiene una enfermedad que se llama escorbuto (es rara hoy en día dada la cantidad de alimentos que tenemos a nuestro alcance). Una persona con escorbuto, aunque no parezca gravemente enferma, puede fallecer de repente por insuficiencia cardíaca.

Así que es indispensable la vitamina C para el ser humano. Para servir como un “cemento” que une células y tejidos. Y está en las plantas.

Pues bien, los carnívoros tienen la capacidad de fabricar vitamina C. Los omnívoros como los perros, también. Y los humanos…vaya, los humanos no. Los humanos tienen que consumir, sí o sí, alimentos de origen vegetal (¿qué curioso, no creeis? se puede prescindir de comer alimentos de origen animal y tener salud pero no podemos prescindir de los vegetales…)

8. Longitud del intestino

Generalmente, el intestino de los animales herbívoros es bastante más largo respecto a su largada corporal que el de los animales carnívoros.

Esto es, especialmente en el intestino delgado, porque de este modo se permite que la celulosa (de origen vegetal) puede permanecer más tiempo para ser digerida completamente por los microorganismos del tracto digestivo.

Esta es una regla general que se suele cumplir para aquellas especies que son principalmente herbívoras (o en gran parte).

A pesar de eso, nuestro aparato digestivo es bastante parecido al de los chimpancés y al de los jabalíes (ambos omnívoros). De nuevo, el gorila (que antes he comentado que sería nuestro pariente más cercano) y el orangután, tienen intestinos bastante más largos (en relación a su tamaño) y son herbívoros.

Por lo tanto, tampoco podemos sacar algo en claro con este aspecto pero sí una regla general que se suele cumplir. Es evidente que no tenemos estómagos con 4 cámaras (como las vacas, que son rumiantes) pero, en cambio, sí necesitamos los vegetales (fibra) para limpiar todo nuestro largo intestino de residuos que van quedando. Es como nuestra escoba. Si no la consumimos nuestro aparato digestivo enfermará tarde o temprano.

9. Colesterol endógeno/exógeno

El colesterol endógeno es aquel colesterol que nuestro propio cuerpo fabrica cuando lo necesita. El colesterol exógeno es aquel colesterol que ingerimos como nutriente en la dieta.

Bien, lo curioso de este tema es que el colesterol es una grasa indispensable para producir, por ejemplo, hormonas, vitamina D y sustancias que ayuden a digerir ciertos alimentos.

Podríamos pensar que si el colesterol es indispensable es por esa razón que debemos ingerirlo con nuestra dieta. El colesterol en los alimentos sólo existe en productos de origen animal. Pero ya he dicho que nuestro cuerpo produce todo el que necesita y, por lo tanto, no generaría ningún exceso.

Esto es algo que nos tiene que hacer pensar. Si somos capaces de producir el colesterol suficiente que necesitamos y, cuando tenemos exceso por consumir productos animales, tenemos problemas y probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares…¿no sería mejor evitar consumir colesterol con la dieta?

Creo que la naturaleza es sabia y la evolución hizo que la especie humana fabricara su propio colesterol. Esto nos podría dar una idea de que, posiblemente, consumir animales estaría bien en caso de necesidad extrema si faltase alimento vegetal, como modo de supervivencia, hasta que volviese nuestro alimento idóneo, posiblemente los vegetales.

Hemos asumido la dieta de supervivencia de nuestra especie en el pasado como si fuese la idónea para un gran estado de salud. Nada más lejos de la realidad.

10. Olores estimulantes

Un indicativo para saber para qué está diseñado tu cuerpo es saber qué olores nos estimulan.

Nuestra colonia no huele a perro muerto, ni a vísceras ni a sangre. Esos olores y sabores son tremendamente apetitosos para un tiburón, un león o cualquier carnívoro e, incluso, omnívoro como lo son un oso o un perro.

En cambio, los olores estimulantes para la especie humana son las de frutas, las de las flores…

¿No es cierto que cuando olemos un cadáver de un animal abierto en canal y con sus órganos internos ahí fuera nos da una repulsa insoportable? ¿No es cierto eso? ¿No debería parecernos agradable o apetecible si realmente somos omnívoros?

Y HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO POR ESTA VEZ…

En la próxima acabaremos esta serie sobre si la especie humana es omnívora con los siguientes puntos:

  • Necesidades nutricionales humanas y alimentos imprescindibles
  • Historia breve de algunas sociedades y su alimentación
  • Conclusión final personal de los tres artículos

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¡Nos vemos en la próxima!

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